---REFLEXIONES DOMINICALES----

DOMINGO 23º TIEMPO ORDINARIO

                SI NO TIENES UN DÓLAR NO TE HACE CASO NADIE

Cuando la gente ve que un líder social  puede llegar  a tener poder, se hacen discípulos, acompañantes, servidores o ayayeros  del líder.  Es mucha la gente que le sigue. Si luego no alcanza el poder se va quedando solo y pasa al olvido.  Cuando la gente de Galilea y de Judea ven a Jesús haciendo milagros, curando, dando de comer y retando a los poderes del templo lo quieren hacer rey, le siguen muchos. Cuando está en Getsemaní o sufriendo en la cruz, son pocos los que le siguen o están cerca de él.

Jesús no tenía ninguna intención de apoderarse de cargos y honores, quería llevar esperanza a los pequeños y a los más pobres. ¡Cómo se sentiría su corazón y su mente al ver a esa “mucha gente que acompañaba a Jesús”!  Todos esperarían que les tocara en suerte la salud, algún puesto de representación milagrera, capacidad para echar demonios y multiplicar panes sin trabajar.  Seguro que muchos presumían de estar en el grupo de   seguidores del nuevo profeta, Jesús. Eran muchos los que le seguían…. Pero Jesús se voltea y grita a todos. Que se dejen de facilismos y fiestecitas, que tomen su cruz, su sufrimiento, su compromiso de servicio a los demás. Eso les llevaría a enfrentarse con los intereses de sus padres, esposos, hijos y hermanos.  Es bonito estar aquí en los momentos   en que todo camina sobre ruedas, pero ya se verá cuando las ruedas se atasquen en el barro y no haya manera de salir airosos. ¡Así que a pensarlo bien! ¿Quieres seguir a Jesús? Piensa en las buenas y en las malas, en la boda de Caná y en la Sinagoga de Cafarnaum, en la entrada de Jerusalem y en la agonía en  el Huerto de los Olivos. Está muy feo dejar la obra a medias, huir cuando suenan las balas.

Esto ocurrió en tiempo de Jesús y en nuestro tiempo. Grandes manifestaciones festivas y gritos de “Viva Cristo” en épocas y ambientes de cristiandad. Cuando  “todo el pueblo es creyente y practicante”. Pero llegan los cambios políticos y sociales, los gobiernos se organizan como laicos, la religión que era oficial  pasa a ser una entre tantas, es  respetada pero no asumida constitucionalmente. Las gentes se echan atrás, ya no la ven como necesaria para lograr cargos o puestos de relevancia.  Hasta pueden decir que la religión es algo privado, que no entra en   la realidad social de la nación. Queda la religión como signo de ritos de paso: Nacimiento con bautismo, primera comunión como primer acto social del niño o niña con banquete incluido, boda para lujo social pero sin compromiso de vida, funeral para cantar las “glorias y bondades del muerto”. El resto de la vida que nos dejen en paz.

Jesús tenía miedo de la multitud. No lo seguían por entrar en el Reino de los Cielos o Reino de Dios. Lo estaban tomando por un político o por un mago o curandero.   Por eso les explica lo que supone seguirle. Por eso nos explica hoy a todos nosotros  lo que supone el seguirle. Ante todo ser personas enteras que se dan al servicio de los más necesitados; personas que entiendan que seguir a Cristo es edificar con animación y con criterio de esfuerzo; personas que deben prepararse para la lucha, porque el ambiente externo está en plan de rabioso perseguidor de lo que es fe, moral, defensa de la vida y dignidad de la persona. No ha cambiado mucho el ambiente desde la época de Cristo hasta la de hoy.

P. ALFONSO BERRADE