Provincia Peruana
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¿LA SENTADA DE LA SEMANA O DEL SIGLO?

Crónica día 3º Asamblea

La Asamblea inicia el día como Iglesia viva en el primer día del mes de febrero. El P. Domingo preside la Eucaristía y el P. Edgardo dirige los rezos de la Oración de la Iglesia.
Tras un desayuno ligero y alegre, no nos podíamos imaginar que nos íbamos a dar unas sentadas de campeonato. Cuando oía que los jueces solían estar cinco y más horas con los reos en los juicios y careos, no me podía imaginar qué  hacían  en tanto tiempo. Ahora lo entiendo mejor.
Hay que ver la cantidad de temas, puntos, comas, punto y comas, que hemos tratado en este día! :

  1. “Somos una comunidad de discípulos de Jesús, evangelizadora y servidora de los pobres, llamados por Dios a continuar su misión” ¡Maravilloso!
  2. Fundamentamos y consolidamos nuestro seguimiento de Jesucristo y la vocación misionera en una profunda experiencia de Dios” ¡Así, todos santos!
  3. En el área apostólica, “reafirmaremos la radicalidad de nuestro seguimiento de Cristo evangelizador de los pobres”. ¡Por supuesto, qué menos!
  4. “Dinamizaremos y consolidaremos la pastoral juvenil-vocacional…desde el seguimiento de Jesús”  ¡¡Viva Jumavi!!!

A cada uno de estos puntos enunciados, les seguían hojas y hojas con “acciones específicas”, “ecos de la sala”, “discusiones abiertas enriquecedoras”, “votaciones”, “ampliaciones”  y mil detalles más que, al final, tras los respectivos placet o non placet, unos eran aprobados, otros enviados a la papelera y otros dejados en el olvido..
El trabajo ha sido agotador, además de las muchas horas, lo que más agota es el paso de un tema a otro. Cuando está uno más calentito craneando algo salvador para la humanidad, ¿zas! Ya te han cambiado de tema y te quedas medio alelado. Eso de pasar del análisis de la realidad social  a los efluvios de la alta mística, pasar del seguimiento de Jesús al costo  monetario de un programa, pasar del cielo a la tierra y de la tierra al infierno de la vida, de donde hay que sacar a los hermanos redimidos por Cristo, lo deja a uno roto psicológicamente. Pero en esta jornada se han dado pasos efectivos en proponer elementos nuevos  para vivir con autenticidad la vida misionera vicentina en la Provincia. ¡Sí, acabamos agotados!
Por eso a altas horas de la noche, al ir a acostarnos los que tuvimos que escribir estas crónicas, tuvimos un sueño reparador. En todo el enorme edificio de la casa de Retiros de las Hijas de la Caridad, no se oía nada más que algún no lejano roncar, señal de paz y tranquilidad.