Lima 11 de mayo del 2009
Querida Familia Vicentina:
“Alegría y paz en el Señor resucitado”
Cuando uno contempla y medita sobre la vida de Jesús, un personaje que no puede faltar en esta reflexión es su madre, la Virgen María. Ella está estrechamente ligada a él. Es la primera persona que puso su esperanza en Dios diciendo al ángel que se haga la voluntad de Dios en su vida (Lc. 1,26-38); es la primera discípula que estuvo atenta a lo que sucedía en la vida de su hijo, a pesar de que no entendía muchos sucesos (Lc. 2, 19). Ella es la primera evangelizadora, que nos invita a hacer lo que él nos diga (Jn. 2, 1-11). Está al lado de su hijo en el momento más difícil: la crucifixión (Jn 19, 25-27). Comparte con los primeros discípulos la alegría de la resurrección de su hijo (Hch 1,12-14). Ella, sin cesar, a lo largo de la historia de la humanidad nos ha invitado y nos ha conducido a él.
La Familia Vicentina ha tenido la gracia de que María se hiciese presente en medio de ella a través de una Hija de la Caridad: Santa Catalina Labouré. María le encomendó acuñar una medalla, que es toda una síntesis de nuestra fe y que forma parte de nuestra tradición vicentina. En sus apariciones María le manifestó el gran amor que sentía por la Congregación de la Misión (Misioneros Vicentinos) y las Hijas de la Caridad que había fundado San Vicente de Paúl. Estas apariciones van a dar un nuevo impulso a toda la Familia Vicentina, se fundará una asociación a pedido expreso de la misma Virgen María: Los Hijos e Hijas de María, que con el pasar del tiempo se llamarán Juventud María Vicentina, remarcándose esa gran relación maternal que la Familia Vicentina vivirá con ella. Una de las primeras asociaciones que participó activamente en la distribución de la medalla fueron las Damas de la Caridad (hoy A.I.C.). Ellas hicieron de la medalla un medio valioso para la evangelización a los pobres que atendían. El Beato Federico Ozanam llevaba consigo la Medalla Milagrosa cuando fundó las Conferencias de San Vicente de Paúl en 1833; e incluso pidió que las conferencias fueran puestas bajo la protección de la Virgen María.
Muchas congregaciones y movimientos que comparten el carisma vicentino tienen una predilección especial por la Virgen María: “Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa”, a ella se encomiendan y consagran su actividad caritativa y apostólica en favor de los pobres. Uno de los movimientos que ha surgido de esta espiritualidad mariana y vicentina es la Asociación de la Medalla Milagrosa que este año celebra “El centenario de su aprobación pontificia”. Para toda la Familia Vicentina es motivo de alegría y de agradecimiento a María que nos concede un movimiento que nos enriquece con su presencia y que comparte con nosotros el carisma vicentino.
Por todos estos motivos, los juegos Florales Vicentinos 2009 tendrán los siguientes objetivos:
- Hacer de María modelo de discípula y misionera de Cristo.
- Valorar la presencia de María en la Familia Vicentina
- Difundir el amor a María: “Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa”.
Y el lema será:
“Con María de la Medalla Milagrosa unidos a Jesús en los pobres”
Como Familia Vicentina debemos sentirnos dichosos que la misma Madre de Dios nos haya visitado y enriquecido con tantas gracias para seguir a su Hijo Jesucristo, evangelizador y servidor de los pobres.
Les invitamos a participar en los juegos florales vicentinos de este año.
LA COMISION ORGANIZADORA
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